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En busca de la comunidad

Año: 1998 (1ra edición) - 2008 (2da edición - Trillas)

Autor(es): Sergio Michel Barbosa

Trillas

Corría la década de los noventa, cuando mi entrañable amigo Sergio Michel, me hizo el honor de pedirme que formulara una presentación de su libro “EN BUSCA DE LA COMUNIDAD: Facilitación de Procesos de Integración y Crecimiento Personal en la Organización”. Ya entonces se trataba de “un pequeño gran libro” como entonces lo califique, que condensaba el esfuerzo de muchos años de experiencia profesional intensa al servicio del mejoramiento de la convivencia humana.

Entre los ejercicios prospectivos y de dinámica de grupos que Sergio manejaba en sus talleres, más de una vez, jugamos a comparar los talentos o virtudes de una persona con las cualidades de un animal: su fidelidad, su nobleza, su bravura, su sagacidad; en este contexto quiero imaginarme a Sergio como un perro San Bernardo, buscando afanosamente entre los riscos de la desolación y la desesperanza, a seres humanos en riesgo de perecer por la hipotermia de la soledad y la incomprensión, luchando tercamente para rescatarlos, para infundirles la calidez del amor humano, la única energía que puede devolver la vida al alma.

Hoy, el incansable Sergio vuelve sobre sus pasos para revisar a la luz de una mucho mayor experiencia, sus reflexiones de hace 15 años en esta materia, y rescribe y relanza sus pensamientos y sus esperanzas de auxiliar con la letra escrita a los debates internos que sufren las almas.

Decenas y centenares de seminarios y talleres, enseñándonos a descubrir los altos y los bajos fondos de nuestra conciencia, encendiendo luces para descubrir la estupidez de nuestra inconciencia o la estulticia de la soberbia, pero también para encontrar el cofre del tesoro que cada ser humano abriga y que constituye el recurso secreto de la propia salvación.

Sergio, no me cabe la menor duda, además de un humanista es un científico en constante proceso de renovación, que después de haberlo escuchado tantas veces, nos vuelve a asombrar en el último taller que imparte con la sorpresa de un sugestivo y nuevo descubrimiento que enriquece la radiografía del comportamiento humano, ayudándonos a entender porque somos así, pero también lo que necesitamos hacer para poder salir del bache.

Terapia de afecto, de comprensión, de esperanza, soportada en una vida de congruencia, sabiduría y trabajo. Todo esto y mucho más es el nuevo libro de “búsqueda”.para encontrar la propia “comunidad” sin la cual sólo seriamos individuos perdidos en la soledad del espacio sideral, porque es la comunidad la que nos redime del individualismo y nos convierte en personas encarnadas en el mundo de la sociabilidad y la comunicación o comunión con los demás seres humanos.

La búsqueda del espiritu comunitario se ha de intentar en las familias, en las empresas, en las congregaciones, en los vecindarios, en los centros de trabajo, en los partidos políticos, en las instituciones, en los organismos sociales, en cualquier parte u ocasión en que los hombres y mujeres tengan que organizarse para enfrentar comunitariamente los problemas de la vida.

Sí McLuhan convirtió al mundo en la aldea global, nosotros tenemos la perversa capacidad de convertir a cualquier comunidad en infierno grande que en lugar de servir para enfrentar los problemas para los que fue creada por la laboriosidad humana, se convierte en fuego de exterminio de los seres humanos que la integran y es precisamente en las llamas de esos infiernos donde Sergio da su batalla, llamándonos a combatir los fuegos del egoísmo y la incomprensión con el elixir del diálogo y el respeto, como primer etapa que abre un camino de ascenso para la superación progresiva, en colectivo, de esas comunidades adoloridas y corroídas por las enemistades, que a través del camino que Sergio nos propone, se van convirtiendo poco a poco en oasis de fresca reconciliación y sinergia.

Sergio no es ningún iluso, sabe de la dureza de los odios y resentimientos que petrifican al corazón y propician la bestialidad en las relaciones humanas, pero también sabe que hay un antídoto contra ese veneno que Sergio y su esposa, Rosario –que merece su mención honorífica aparte– bautizaron con el nombre de CAI, los círculos mágicos, los “Círculos del Aprendizaje Interpersonal”, inspirados enla Psicología Humanista basados en la “teoría experiencial” que Sergio importó del Canadá, pero que la ha desarrollado magistralmente para aplicarla en México, en diverso tipo de contextos, pero sobre todo en el ambiente burocrático magisterial, en donde no es extraño encontrar en “escuelas chicas infiernos grandes” de conflictividad humana.

Termino esta presentación recuperando la última página de la que hice hace algunos años, cuando por primera vez hice la presentación del libro que antecedió a éste:

La pericia y honestidad de Sergio –disculpa sí he herido tu modestia con mis elogios– es capaz de volver la vida al cuerpo en estas comunidades corroídas por la discordia y conseguir que broten flores donde las espinas y cardos se habían entronizado.

Se trata de la misteriosa hazaña de infundir nuevas almas a estructuras petrificadas por burocratismos y antagonismos.

Asumo Sergio en este momento la representación de esos centenares o quizá miles de personas que han recibido de ti nuevas oportunidades para lavar agravios y renovar amistades, manifestándote nuestro reconocimiento a la profesionalidad y generosidad de tu tarea.

Este libro –te lo decía hace quince años– nos estaba haciendo mucho falta y hoy te digo que ha sido muy valioso, pero que esta renovación que lo actualiza y enriquece es de primordial importancia, porque seguirá haciendo posible que tu palabra y pensamiento llegue a tantos y tantos grupos que requieren tus servicios, pero que sería imposible que los atendieras personalmente; este libro constituye la oportunidad de hacer extensivo tu esfuerzo potenciando los alcances de tu tarea.

Quien recorra la aventura de leerlo, se encontrará con un jardín de generosos frutos para alimentar la fe en la capacidad humana.

Tu testimonio humanizador, nos compromete y sospecho que la trascendencia de tu trabajo va mucho más allá de lo que muchos nos imaginamos.

José Trueba D.
(Secretario de Educación de Gto. 1986-1994)